lunes, 27 de diciembre de 2010

Kevin Drumm


Kevin Drumm
"Sheer Hellish Miasma"
(Mego, 2002)

Iba a colgar un disco clásico navideño que me gusta mucho, pero que casi nunca pincho durante las festividades de Navidad. Brian Wilson dijo de él que era el mejor disco de la historia del mundo. Es "A Christmas Gift For You", de Phil Spector. Ya lo pondremos en el mes de Agosto. En su lugar he decidido poner uno de los discos que más se alejan de lo que es Phil Spector y su wall of sound. Si Spector representa las mariposas y los rayos de sol, Kevin Drumm sería el alquitrán y las avispas. Este disco es un clásico dentro del Noise más vanguardista, el típico disco que hace que el oyente se posicione: me encanta/esto no es música.
"Sheer Hellish Miasma" hace que los discos más arriesgados de Sonic Youth suenen como si fuesen de John Denver. Es el sonido que tienes en la cabeza cuando te están quitando una muela o cuando te acabas de romper un hueso. Escucharlo de un tirón (yo sólo he podido una vez) es una experiencia que el oyente recordará toda su vida. El primer tema es bastante ruidoso. No es la clase de música que uno pondría cuando tiene visita (aunque si se quiere expulsar a los invitados seguramente no haya nada tan eficaz como este disco) pero no tiene un nivel de agresión alquitranera especialmente remarcable. La cosa se pone realmente seria con el segundo tema, apropiadamente titulado "Hitting The Pavement". 20 minutos de pura agresión ruidista que va adoptando nuevas estrategias de ataque de manera progresiva e impacable. Pero es justo a continuación cuando "The Inferno" (un título grandilocuente y maximalista pero el único que podría llevar esta canción) sitúa las cotas a un nivel realmente potente. La liberación a través del ruido. Los sosegados cinco minutos de oscilaciones droneras de "Cloudy" son un excelente punto final a este maravilloso disco de música inquietante y enferma pero hermosa.   

Sheer Hellish Miasma

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